Siempre me atraen las historias que exploran la narrativa LGBTQ+, pero Grace & Frankie me sorprendió al ser mucho más que eso; es una comedia brillante y conmovedora que redefinió mi forma de ver las relaciones y el amor. Esta serie es una excelente comedia escrita por Marta Kauffman y Howard Morris sigue la vida de Grace Hanson y Frankie Bergstein, rivales desde que se conocieron hasta tener un giro completo en su vida cuando se enteran de que sus maridos, Robert Hanson y Sol Bergstein, se han enamorado y quieren casarse. Las actrices Jane Fonda y Lily Tomlin tienen una excelente química en el programa que te dejan deseando una relación tan íntima y sólida como la que llegan a construir. Como espectador, presencias todo un proceso de luto en la vida de ambas protagonistas, y, aunque es un género de comedia, están los momentos de tristeza y lloriqueos. Para mí la serie, además de risas, tiene muchas enseñanzas que cualquiera apreciaría. Para no arruinarte mucho la trama, hablaré de 3 lecciones que el programa me brindó. Te advierto, verás algunos spoilers en el artículo, así que lee a tu discreción.
Amor y Amistad
Entre las lecciones más esperadas tenemos la amistad. La confianza y cariño que Grace y Frankie construyen entre ellas es totalmente inspirador. Como toda buena amistad, ellas se impulsan para ser mejores personas y alcanzar los límites que no creyeron que podrían romper. El amor que ves florecer en la serie no es particularmente romántico, es amor propio. Juntas construyen mucho y sobrepasan muchas batallas; después de todo, ambas perdieron su compañero de vida por culpa del compañero de vida de la otra.

Grace aprendió a explorar esas partes de ella que tuvo mucho miedo de conocer, gracias a la guía de Frankie. Viniendo de un matrimonio donde no había amor, Frankie le dio todo aquello que Robert no le brindó: un espacio seguro. Asimismo, Frankie aprende a apreciar a la mujer que es sin Sol, se convierte en una mujer de negocios y crea una nueva carrera para ella misma, gracias al impulso de Grace. En la primera temporada experimentas los principios de la amistad entre las protagonistas, con varias discusiones y desacuerdos. Frankie siempre ha sido una mujer abierta y sin miedo. Por el otro lado, Grace no era amante de sentir y hablar, era empujada por Frankie a procesar sus emociones y enfrentar sus pensamientos, ocasionando muchos disgustos para ella. Es hermoso, a medida van pasando cada una de las temporadas, ver el crecimiento de ambos personajes, siendo totalmente diferentes que como empezaron.
La prueba de amistad más hermosa que las presencias entre ellas es, de hecho, la escena con la que termina la serie. Después de tantos años de ser una artista, Frankie empezó a tener problemas con su artritis y ya no podía pintar. Le resultaba demasiado difícil tomar un pincel. La serie culmina con una escena conmovedora. Frankie pinta un cuadro de ambas, mientras Grace sostiene su mano y le guía en los trazos. Este gesto de Grace, lleno de amor y generosidad, me emocionó hasta las lágrimas. Fue un acto de servicio que reflejó la profundidad de su amistad, su intimidad y el incondicional apoyo entre ellas.
Envejecer
Aunque lo queramos o no, llegar a viejos es una etapa por la que todos pasaremos, si tenemos suerte. A medida pasan las temporadas te entra un sentimiento fuerte por presenciar el camino de hacerte viejo, ves como el tiempo vuela, que hubo días que te despertaste con energías y ánimos, pero en lo que menos esperas, tus piernas ya no son las mismas, tu espalda te duele y tus rodillas necesitan apoyo de un bastón. Sin darte cuenta, se te olvidan las cosas. Debes tener un enfermero a tu cuidado o mudarte de casa porque ya es mucho que mantener por tu cuenta. Miras cómo cada personaje no está listo para enfrentar lo que su cuerpo les grita.
Hay una escena en particular que me puso el corazón blando, cuando Sol decide retirarse. Robert y Sol eran abogados de divorcio y tenían su propia firma junto con el hijo de Sol, Nwabudike, conocido como Bud. Robert decidió retirarse y Sol, aunque trató por varios días, no pudo hacerlo. Él quiso regresar a la firma y trabajar, aunque sea 3 días por semana. Sol, eventualmente, se da cuenta de que Bud debe trabajar el doble debido a que corrige todos los documentos en los que Sol trabaja. En ese momento, se da cuenta de que su tiempo ha llegado. La siguiente escena que vemos es a Sol llegando a casa a los brazos de Robert en lágrimas diciendo “ya estoy retirado”. Esa línea en específico me trajo lágrimas porque no me imagino el sentimiento de alguien que ama su trabajo y pasó en ello por 40 años y ahora le llegó su momento de dejarlo por completo. Es una etapa completamente nueva y amerita un pequeño proceso de luto.

Sanar
Te sorprendería ver que, a pesar de que Grace y Frankie están en sus 80 años, ellas siguen descubriéndose a ellas mismas y descifrando lo que quieren para su vida. No es hasta la última temporada que conoces más detalles acerca de la infancia de Grace y cómo la afectó en su vida adulta. Cómo Frankie, en sus 79 años, enfrenta una crisis existencial donde busca respuestas y duda de lo que fue su vida y si en realidad lo que hizo tuvo algún significado. En esta nueva generación donde ser alguien sano y consciente es tan impuesto, Grace y Frankie nos enseñan que el camino de sanación nunca termina. No importa que edad tengas, siempre habrá más por descubrir de ti mismo y que la perfección no existe. Tener malos hábitos es algo que sucede. Al final del día somos humanos y equivocarse es natural, lo más importante en tu proceso es ser una buena persona y querer lo mejor para los demás.
“Grace & Frankie” se ha convertido en una de mis series de confort y te animo a que se vuelva la tuya. Las 8 temporadas completas están en Netflix y prepárate para un montón de risas, tristezas y enojos. Muy pronto te encontrarás debatiendo si eres más como Frankie o como Grace, soñando con tener una amistad tan hermosa como la de ellas y, sobre todo, imaginando hacer cosas increíbles a cualquier edad, tal como ellas lo hacen.






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