“Casi 1 de cada 10 hombres padece depresión o ansiedad, pero menos de la mitad busca ayuda profesional” (ADAA, 2024, c.p., Rhodes, 2024). Estos datos son alarmantes, pero, a pesar de su gravedad, no se puede esperar que la sociedad ofrezca empatía incondicional cuando históricamente los hombres han desempeñado un rol de opresión sobre muchos grupos sociales. ¿A quién le importan los sentimientos de las mujeres? A otras mujeres. ¿A quién le importan los sentimientos de las mujeres transgénero? A otras mujeres transgénero. Los grupos sociales suelen construir comunidades que validan sus experiencias, los hombres también deben crear esa comunidad para sí mismos, una que permita liberación, un espacio seguro para expresarse y ser validados.
Existen estudios (McKenzie et. al., 2018, pg. 1248) que demuestran como “algunos hombres describen un patrón de relaciones compartimentalizadas, diferenciando entre sus relaciones con hombres y mujeres”. Sus relaciones sociales con hombres son puramente instrumental, enfocadas en actividades físicas o sociales, a diferencia de su relación con mujeres, donde, los hombres, se sienten más cómodos en compartir sus problemas personales y sentimientos, pues con ellas se sienten “más seguros”. Los roles de género han impuesto a las mujeres la expectativa de ser cuidadoras, lo que explica su mayor facilidad para gestionar las emociones. No solo se les permitió expresarse, sino que se esperaba que lo hicieran sin temor. Para los hombres la situación ha sido completamente opuesta, creando generaciones de hombres incapaces de procesar sus sentimientos.
Las Consecuencias del Aislamiento Emocional
“Nosotros [los hombres] no hablamos como yo hablaría con mi esposa sobre estos temas. No creo que los hombres hablen de cosas como esta, a menos que otros lo hagan, pero yo no. Si un hombre me hablara de esto, probablemente los molestaría” (McKenzie et. al., 2018, pg. 1252), confiesa Ben, uno de los usuarios de la investigación. Que no te sorprenda que la salud mental del hombre este en niveles alarmantes, si tu comunidad no esta dispuesta a brindarte ese espacio seguro que mereces ¿quién lo hará?
Los hombres no se sienten incomodos con sus emociones, se sienten incomodos compartiéndolas con otros hombres. Miremos el caso de Zac, él se armó de valor para expresar sus sentimientos a uno de sus amigos, y, al final, solo recibió una respuesta neutral. La conversación no progresó, dejando a Zac sintiéndose vulnerable y sin ser escuchado. Sin el apoyo y la comprensión de sus amigos, él continuó sufriendo sentimientos de depresión, solo y en silencio (McKenzie et. al., 2018, pg. 1253). El caso de Zac, como el de Ben, demuestran como los hombres confían en las mujeres para un apoyo emocional, ya que no pueden tenerlo con sus amistades masculinas.

Aries (1976) estudio la interacción de hombres y mujeres en diferentes contextos, en grupos con solo personas de su mismo género y grupos mixtos, obteniendo resultados fascinantes. Se descubrió que los hombres forman amistades menos íntimas, donde, su grupo masculino, solo los apoyan en su desarrollo de independencia (Aries, 1976, p. 11). Este hecho se asocia con que “los grupos exclusivamente masculinos generan mayores presiones para establecer jerarquías y una mayor amenaza a la identidad personal, lo que intensifica los intentos de ejercer poder e influencia” (Aries, 1976, p. 11).
De acuerdo con Aries (1976, p. 13) la interacción entre los hombres involucra mucho un “patrón de auto engrandecimiento y burlas sarcásticas”. Los hombres a menudo evitan reconocer y buscar ayuda para problemas de salud mental porque desde pequeños se les enseña a cumplir con las expectativas de ser “fuertes” y no mostrar emociones, sin importar el costo que esto tenga para su bienestar (Rhodes, 2024). Para obtener pruebas de primera mano, les pregunte a dos hombres en mi vida acerca de este tema y estas fueron sus respuestas:
Sujeto 1, edad 27 años:
Solo hablo de mis sentimientos con un pequeño número de amigos varones, probablemente menos del 10%. Tomó tiempo generar confianza con ellos. Con esos pocos amigos, puedo profundizar en mis emociones, pero con la mayoría de mis amigos varones no voy más allá de los sentimientos superficiales.
La razón por la que no me abro a la mayoría de ellos es porque he aprendido que no siempre es una experiencia positiva. A veces, simplemente no están interesados, y se siente inútil porque no obtengo consuelo ni siquiera una reacción. Aunque no creo que mis amigos cercanos se burlen de mí por compartir mis sentimientos, he visto que les ha pasado a otros hombres, y es algo de lo que soy consciente.
Sujeto 2, edad 31 años:
Solo hablo de mis emociones con una persona en particular, un amigo varón que es mayor que yo. Con los demás no lo hago. La razón es que muchos no comparten el mismo nivel de responsabilidad ni la misma perspectiva de vida. Se preocupan por cosas más superficiales, mientras que yo tengo otras responsabilidades, y siento que mi manera de pensar es más profunda que la de la mayoría.
Antes solía hablar más sobre cómo me sentía, pero con el tiempo me di cuenta de que no todos ven el mundo como yo. Por eso, ya no lo considero necesario. Además, sé que muchas respuestas serían poco serias, como “no te preocupes” o “vos siempre haces lo mismo”, y prefiero evitar esas reacciones.

Es difícil querer romper el patrón, pero si no lo haces, el ciclo se repetirá mañana. Una buena salud mental para los hombres es beneficiara para todos. Una futura generación de hombres que procesen sus emociones y sean abiertos crea un mejor ambiente de desarrollo. Todo el enojo y disgusto internalizado no trae nada bueno, ocasiona explosiones y acciones impulsivas. Es más fácil estallar de ira que sentarse en silencio y enfrentar lo que sientes. Los roles sociales son solo eso: roles, no definen tu biología ni tu naturaleza. Eres plenamente capaz de sentir y expresarte, y aunque al principio pueda parecer extraño, con el tiempo podría convertirse en el apoyo que necesitas para manejar tus cargas emocionales.







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