En busca del bolso perfecto para viajar

En busca del bolso perfecto para viajar


Después de un viaje por Europa comparto las notas sobre el bolso que terminó convirtiéndose en mi compañero ideal para moverme entre aeropuertos, cafeterías y largas caminatas.


Jose Vargas Avatar

Hay una pregunta que me hago antes de cada viaje y que rara vez tiene que ver con la ropa.

¿Qué bolso voy a llevar?

Con los años me he dado cuenta de que la forma en la que viajo ha cambiado. Antes prefería llevar una mochila grande “por si acaso”. Hoy hago exactamente lo contrario. Intento moverme con lo mínimo: una computadora, una libreta, una cámara, los cargadores y poco más. Lo suficiente para trabajar desde cualquier ciudad, pero sin cargar peso de más.

Preparando este viaje por Madrid, Glasgow, Edimburgo y Barcelona me di cuenta de que todavía no había encontrado un bolso que resolviera exactamente esa necesidad. Quería algo compacto para los aeropuertos, cómodo para caminar durante horas y con espacio suficiente para llevar todo lo que necesito cuando trabajo mientras viajo.

Pensé en Danilos casi de inmediato.

No era una decisión improvisada. Llevo varios años colaborando con la marca y usando sus productos. De hecho, desde hace tiempo tengo una versión más grande de esta misma línea y siempre me ha parecido una de esas piezas bien diseñadas, de las que terminan durando mucho más de una temporada.

Esta vez quería comprobar si una versión más compacta podía adaptarse mejor a la forma en la que hoy me gusta moverme entre ciudades.

Así fue como la TransitTrek Messenger terminó convirtiéndose en mi compañera de viaje.

TransitTrek Messenger – Danilo´s Fine Leather

El primer aeropuerto

El primer lugar donde empecé a apreciar el bolso fue, curiosamente, antes de salir del país.

Hay accesorios que parecen compactos hasta que llega el momento de pasar por seguridad, acomodarlos sobre la maleta de mano o intentar convencer al personal de la aerolínea de que realmente cuentan como objeto personal.

Con este nunca tuve ese problema.

Su tamaño hacía que pasara completamente desapercibido. Cabía perfectamente sobre mi equipaje gracias a la banda trasera diseñada para sujetarlo a la maleta, y una vez dentro del avión entraba sin esfuerzo debajo del asiento.

Nunca tuve que preocuparme porque alguien me dijera que era demasiado grande.

Aunque, siendo justos, probablemente también ayuda que mida casi dos metros. En mí, el bolso siempre parecía un poco más pequeño de lo que realmente es.

Son detalles que uno no suele pensar cuando compra un bolso, pero después de varios vuelos terminan marcando la diferencia.

Edimburgo y el espacio que no esperaba

Fue caminando por Edimburgo donde entendí realmente su capacidad.

Ese día decidí dejar la computadora en el alojamiento porque quería recorrer la ciudad con un poco más de libertad. Pensé que el bolso iba a sentirse medio vacío.

Pasó exactamente lo contrario.

Entró mi cámara, una botella de agua, la chaqueta —que en Escocia uno se pone y se quita varias veces al día—, algunas compras improvisadas y, como suele pasar cuando viajás con amigos, un par de cosas que terminaron pidiéndome que guardara.

Desde afuera mantiene una silueta bastante compacta, pero por dentro aprovecha muy bien el espacio. Nunca dio esa sensación de estar forzado o lleno de más.

Es uno de esos diseños que engañan por su tamaño.

Los días de trabajo

No todo el viaje fue turismo.

Hubo varios días en los que salía directamente a trabajar desde una cafetería, así que la computadora volvía a ocupar su lugar dentro del bolso junto con mi notebook, el trípode, los cargadores y algunos documentos.

Aun así, nunca se sintió pesado.

Las correas fueron una de las sorpresas del viaje. Incluso después de caminar durante varias horas no aparecía esa presión incómoda en los hombros que suele sentirse con algunas mochilas cuando van completamente cargadas.

Es una de esas características que probablemente no aparecen destacadas en una ficha técnica, pero que uno termina valorando mucho más después de varios días de uso.

Un detalle que terminé usando más de lo que imaginaba

Hay funciones que solo cobran sentido cuando realmente las necesitás.

La banda para sujetar el bolso al asa de la maleta fue una de ellas.

Confieso que ni siquiera le había prestado atención hasta que una amiga, mientras esperábamos un vuelo, me dijo que la utilizara.

Desde ese momento prácticamente dejé de cargar el bolso en los aeropuertos.

Puede parecer un detalle menor, pero después de varios traslados entendí que ese tipo de decisiones de diseño son las que realmente mejoran la experiencia de viajar.

Un bolso, tres formas de usarlo

Otra característica que terminé apreciando fue su versatilidad.

La TransitTrek puede llevarse como mochila, pero también permite retirar las correas para convertirla en un maletín.

Ese cambio, aunque sencillo, hace que el bolso funcione igual de bien entrando a una cafetería para trabajar que llegando a una reunión.

No parece una mochila técnica ni un maletín demasiado formal.

Se queda justo en un punto medio que, personalmente, encuentro mucho más útil.

Si pudiera cambiarle una sola cosa sería incorporar la posibilidad de usar una correa tipo messenger o crossbody. La versión más grande de la que les cuento que tengo viene con una correa para que se pueda usar como crossbody y también se puede retirar si no la quiero usar así.

Por su forma creo que funcionaría muy bien de esa manera, siempre que fuera una correa ancha y cómoda.

No es algo que sentí que hiciera falta durante el viaje, pero sí una opción que probablemente aprovecharía en el día a día.

Entonces… ¿es el bolso perfecto?

No creo que exista un bolso perfecto.

Pero sí creo que existen objetos que terminan adaptándose a la manera en la que cada persona vive.

Después de recorrer cuatro ciudades con la TransitTrek Messenger entendí que eso era justamente lo que estaba buscando.

Un bolso que pudiera acompañarme en un aeropuerto, servir como equipaje personal, llevar mi computadora cuando tocaba trabajar, caminar durante horas sin resultar incómodo y verse igual de bien entrando a una cafetería o a una reunión.

TransitTrek Messenger Bag

No fue el accesorio más fotografiado del viaje.

Pero sí el que más terminé usando.

Y, al final, creo que esa es la mejor definición de un buen diseño.



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