El pasado 10 de mayo, The Beat Lab llevó su visión de la música electrónica fuera del estudio por primera vez con Open Doors, una experiencia de grabación en vivo realizada en el rooftop Baldío, ubicado en el centro histórico de Tegucigalpa. Este no fue un evento de fiesta tradicional. Fue una grabación pública, diseñada como un encuentro íntimo entre DJs, comunidad y espacio urbano.

The Beat Lab Open Doors: una nueva etapa para el canal
Durante sus primeros episodios, The Beat Lab operó en espacios cerrados, cuidando cada detalle de producción. Esta primera edición de Open Doors marcó el inicio de una etapa más abierta y exploratoria. El proyecto apostó por salir a la ciudad, usar nuevos espacios como escenarios y capturar no solo el sonido, sino también la energía única de cada lugar.
La idea fue clara: hacer de la grabación misma una experiencia compartida. No solo grabar música, sino vivirla con otros. Esta apertura no solo representa una evolución técnica, sino también un acto estratégico: generar visibilidad para los DJs, fortalecer la comunidad que consume y crea música electrónica en Honduras, y visibilizar espacios que sirven como puntos de encuentro culturales.


Los DJs detrás del beat
En esta edición, el DJ central fue Carlos Brüne, quien ofreció un set cargado de house, electro, breakbeats y acid, combinando sonidos retro con tendencias actuales. Brüne es conocido por crear experiencias auditivas que dejan una marca profunda en el público. Lo acompañaron Dablo y Mario Menpez, quienes tuvieron la responsabilidad de preparar el ambiente antes de la grabación principal, construyendo la atmósfera perfecta para el momento clave de la noche. Para cerrar la grabción, Edoardo toco (un set sorpresa) de techno y tech house con percusiones tribales.




Baldío: más que un rooftop
La locación elegida no fue casual. Baldío es un rooftop con vista al casco histórico de Tegucigalpa que combina gastronomía, estética y cultura local. Su vibe es relajado pero sofisticado, con una curaduría musical que constantemente busca nuevos sonidos. Es un espacio que ha ganado terreno como punto de encuentro creativo en la ciudad.
En este evento, Baldío no solo funcionó como escenario; se convirtió en parte de la narrativa. Su arquitectura abierta, sus texturas industriales y su ambiente nocturno ayudaron a dar al set un carácter visual y sensorial difícil de replicar en un estudio convencional.
Más que música: visibilidad, comunidad y territorio
Lo que The Beat Lab plantea con Open Doors es más que un registro audiovisual. Es una forma de crear contenido que beneficie a todos: visibilidad para los DJs, oportunidades para espacios independientes como Baldío, y experiencias para el público que normalmente no accede a este tipo de procesos creativos.
Este tipo de iniciativas muestran que la música electrónica también puede ser comunidad, territorio y cultura. La grabación en vivo no fue un evento para masas, sino una propuesta curada que dejó claro que la escena local está lista para ser documentada, exportada y apreciada desde adentro.

Te invito a que te suscribas a su canal en YouTube para que no te pierdas la premier del set que se grabó y los nuevos sets que el canal está publicando siempre.
galería fotográfica







































Cuéntanos tu opinión